La llegada de la trampa

…y el consiguiente cabreo.

Atención, esta entrada va sobre la película de ciencia ficción La llegada. Si sigues leyendo es bajo tu propia responsabilidad, porque:

AVISO, SPOILERS GORDOS

El argumento

La película me ha encantado, salvo por un pequeño detalle. Eso que quede claro.

La cinta empieza (si no recuerdo mal) con recuerdos (o eso creemos, qué hijoputas) de Louise Banks, personaje interpretado por Amy Adams, de su hija. Desde cómo va creciendo hasta la muerte de la pequeña debida a una rara enfermedad degenerativa y, aparentemente, incurable. Después empieza el argumento directo al grano: llegan unos extraterrestres. Al día siguiente el ejército se pasa a buscar a la prota, que es una lingüista de la leche. Pero la cogen porque ya trabajó con ellos en el pasado y aún no tiene que renovar los papeles, y eso que se ahorran. Si no fuera por eso, se irían a por otro pavo porque una mujer nunca puede ser la primera opción. Ella pone como condición ir a la nave y le dicen que lo sienten pero no. Se van a probar con el otro pavo y no les convence, así que Louise termina yéndose de excursión en helicóptero con el ejército. En el helicóptero conoce al tío del que ya sabes que se va a enamorar, porque ya has visto muchas pelis.

Durante el resto del primer acto y buena parte del segundo se entretienen mucho en contarte lo interesante: cómo es el lenguaje alienígena y cómo la prota lo va descifrando. Todo esto intercalado con recuerdos (o eso creemos) de la hija de la prota. Sin embargo, en un momento ella le pregunta a los extraterrestres que quién es la niña de sus visiones, y ahí ya te das cuenta de que te han estado haciendo todo el lío durante más de media película. Poco después explican que la niña va a ser la hija de Louise y que ésta puede ver el futuro. Esta habilidad es consecuencia del aprendizaje del lenguaje alien. Hasta aquí todo muy bien hilado, la verdad. (No es ironía, es en serio; no he querido dar todos los detalles por no destripar la película del todo.)

Como no podía ser de otra manera, los soldados la lían parda. Por un lado, los americanos, que ponen una bomba en la nave alienígena. La explosión parece herir de muerte a uno de los aliens que se comunican con los americanos, pero nada más. Sin embargo, los aliens se cabrean y cortan la comunicación con el ejército. Aunque a Louise le dejan subir una última vez a la nave para darle así de golpe to’l conocimiento que habían venido a darle. Por otro lado, los chinos se acojonan mucho y le declaran la guerra a los extraterrestres. Los rusos y los sudaneses se suben al carro de los chinos y parece que se va a liar parda. A estas alturas de la peli los distintos países que han tenido contacto con los alienígenas ya no se hablan, así que no hay forma de intentar convencer al general chino con la última información que tiene la prota. Todo parece perdido, pero entonces:

La trampa

Louise empieza a tener una serie de visiones del futuro en el que se está festejando una especie de alianza mundial. En la visión el general chino que la iba a liar parda se acerca a Louise y tienen una conversación sin pies ni cabeza. Él le da las gracias por haber salvado el mundo y le dice que si ha ido a la fiesta ha sido sólo para conocerla en persona. Ella, sorprendida, pregunta por qué. Y él le dice: “Sí, hombre, ya sabes, porque me convenciste de que no la liara parda llamándome a mi número privado”. Ella, ya flipando en colores, dice: “Pero tío, si yo no tengo tu número”. Y entonces él saca el móvil y le enseña su número mientras le dice “Creo que esto te será de utilidad”. Y hasta le guiña un ojo, el descarado. Sólo faltaba que lo guiñara mirando directamente a la cámara.

En el presente, Louise roba un teléfono satélite y llama al número que acaba de ver en su visión. Los yankis se dan cuenta de que alguien está llamando a China y se ponen a buscar porque la factura les va a salir por un ojo de la cara. La tensión se acumula, en parte porque ella no sabe qué decirle al general para convencerle, cuando la encuentran y le quieren acribillar, hasta que vuelve a su visión del futuro. Entonces el general le dice “Sí, hombre, me convenciste citándome palabra por palabra lo último que me dijo mi mujer antes de morir”. De vuelta en el presente, ella recita las palabras mágicas al general chino y todo se arregla. No te creas que hablan mucho más. No sé nada de mandarín, pero no creo que después de la cita de la mujer pudiera decir mucho más.

El cabreo

Una vez ha terminado la película, que como digo me ha gustado mucho, el cabreo ha ido en aumento. Cuantas más vueltas le daba, peor. Porque me parece una trampa de libro, un “Mierda, no sé cómo resolver el agujero tremendo del guión. Ah, ya sé, que vea en el futuro, y en una misma conversación de dos minutos, todos los datos que necesita para salvar el mundo“. Esa conversación en el futuro no tiene sentido. Existe únicamente para proveer a la protagonista de la información que necesita para salvar la papeleta en el presente. Y es una trampa. Y me ha jodido mucho.

No le he dado muchas vueltas aún al tema, pero se me ha ocurrido una solución que, a priori, me parece mejor. En lugar de esa visión del futuro, podría haber visto cómo le enviaba al ejército chino (o incluso directamente al general, a su cuenta de hotmail, por qué no) toda la información de que disponían los americanos, empezando con un pequeño resumen de por qué no debían atacar a los extraterrestres. De esa forma, vería la dirección de correo a la que dirigirse, y sólo tendría que irse a su ordenador y enviar los datos. Esta solución sigue cojeando un poco, pero me parece mucho más lógica que esa conversación tan absurda. Además, a lo largo de la película ya te han roto un poco el argumento de “Pero no puede saber algo en el futuro si no lo sabe en el presente”. Por un lado, con que la película empiece con lo que creemos son recuerdos que resultan ser visiones del futuro cuando ella todavía no tiene esa habilidad. Y, por otro, con la explicación de que la raza alienígena no ve el tiempo como nosotros, de forma secuencial, junto con la explicación de la teoría de que al aprender un lenguaje tu cerebro cambia para adaptarse.

Y creo que eso es todo. Me encantaría debatir esto con alguien, tenga o no mi misma opinión 🤓

Imagen: Film Nation Entertainment

Creatividad desbocada

No sé si a alguien más le pasa, pero mi vena creativa salta cuando le apetece y de pronto me encuentro dándole vueltas a una idea. Ayer me pasó volviendo a casa en coche desde casa de mis padres; buena parte del recorrido pensando en un medio de transporte que podría utilizar en alguna historia de fantasía, sin tener que ser necesariamente en la que estoy trabajando actualmente. Llegué a casa con muchas ganas de ponerme con ello, quería hacer dibujos y esquemas, pero vi que era muy tarde y decidí que mejor sólo tomaría nota de la idea y ya me pondría en otro momento (esta tarde, seguramente) con los dibujos y demás. Pensé que eso había sido todo, pero mi creatividad desbocada sólo estaba esperando su momento.

Momento que suele coincidir con aquellos en que estoy más relajado: conduciendo*, en la ducha o metido en la cama esperando a quedarme dormido. Así que, después de más de media hora de encontrarme escribiendo mentalmente dos escenas de la historia en la que estoy trabajando, decidí levantarme a por el portátil para dejarlo todo por escrito, pues sabía que la única manera de poder quedarme dormido era trabajar en eso que mi musa había decidido implantarme (a lo Inception/Origen) en la cabeza.

Normalmente, estos momentos de creatividad sin control suelen ser menos intensos: se me ocurre una idea para algo, la anoto y ya. Pero en este caso estaba escribiendo escenas en mi cabeza. Sólo espero que con práctica acabe cogiendo el hábito de escribir y pueda controlar un poco más cuándo utilizar la creatividad, en lugar de ser mi musa la que imponga los horarios.


*Relajado en cuanto a pensar. Conducir por Madrid es una de las actividades menos relajantes que se me ocurren. Y tengo bastante imaginación…